septiembre-octubre 2017, AÑO XI, Nº 63

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Peligro de malón
Parte de guerra, de Mariano Dubin, La Plata, Estructura Mental a las Estrellas, 2016.

No existe una literatura aséptica: una crítica literaria o cultural que pueda decir solo hacemos un estado de la cuestión.

 

Parte de guerra es un libro. Reúne cuatro ensayos que han sido anteriormente publicados en distintos espacios (“distintos” está aquí usado no como un conector: los trabajos circularon verdaderamente en lugares con públicos lectores diferentes) pero componen un total acabado de hipótesis que se complementan y acaban en la gran pregunta sobre el ser nacional. Digo que es un libro, entonces, para que no sea pensado como una compilación de trabajos previos. Su autor, Mariano Dubin, atribuye esta unidad al trabajo de edición “minucioso, creativo y compañero” llevado a cabo por Agustín Arzac, Verónica S. Luna y Juan Augusto Gianella, responsables de EME, la editorial que lo ha sacado a la luz. No he leído los trabajos por separado, en sus primeras publicaciones, pero sospecho que el talento de los editores ha sido descubrir en estos textos el libro que ya estaba, y mostrarlo.

       Parte de guerra es un gesto, y por eso, aunque nace separado, se piensa a sí mismo como unidad. “Un ensayo que es manifiesto”, propone María Pía López en el prólogo. Es un libro que se planta de manos: te canta las cuarenta, y se banca la parada.

       Como todo el que instala una postura política, Parte de guerra es un libro valiente, porque se muestra para ser discutido, intervenido, interpelado. Usa la certeza, fundada en una línea ideológica clara y expuesta, para afirmar en tono de sentencia algunas verdades que resultan polémicas, en tanto atraviesan instituciones actuales. La mirada de la conquista que bajaba antaño de los barcos españoles, está representada ahora, por caso, en los papers universitarios. Es imposible atravesar Parte de guerra sin mirarse a uno mismo en tanto parte del universo que explica, sin reconocerse (y reconocer complicidades) en un entramado de configuraciones sociales que definen los lugares de los unos y los otros. Cada uno de los ensayos o todos juntos podrán desglosarse en líneas para pensar y discutir en clase, en el bar, en el asado del domingo. Es un libro provocador y dinámico, que abre un rodaje que lo excederá apenas empiece a ser pensado y debatido.

       Cuatro ensayos, escritos desde el ejercicio de una prosa que invita, que convoca. Al final, un apéndice, Bibliografía comentada, que, más allá de dar cuenta del vasto y heterogéneo marco teórico en el que las ideas de Dubin se sostienen, propone un problema metodológico para la escritura del género. Si las referencias bibliográficas no aparecen, el trabajo puede convertirse en un hilvanado de opiniones fugaces (pura sanata), si son citadas y notadas, el texto se arriesga a perder fluidez y naturalidad. Se explica entonces la búsqueda metodológica que dio como resultado el apéndice, y se muestra también el camino teórico recorrido en la construcción de cada uno de los ensayos.

       De la gauchesca a la cumbia villera, de los piquetes a los malones es el que abre el libro. Se plantea una hipótesis que lo recorrerá entero: la oposición fundante de las naciones latinoamericanas es ser o no ser negro, y se manifiesta en el decir, en la palabra, no pensada desde el punto de vista estético, sino entendida como un modo básico y primero de construir identidad.

       Bartolomé Hidalgo, Henry Hudson, Pablo Lescano, Meta Guacha, Pibes Chorros… Mariano Dubin teje un entramado histórico de las voces literarias y de las miradas desde y hacia la marginalidad. Recorre la formación de las villas, las migraciones, las prohibiciones del COMFER a la circulación de la Cumbia Villera y su propuesta estética en el uso de una primera persona a la que, necesariamente, hay que ponerle el cuerpo.

       En Lunfardo: una arqueología del mal hablar, que es el segundo ensayo del corpus, Dubin recorre la literatura en lunfardo como un emergente del arte de la resistencia, que compromete su postura política desde la construcción de su discurso: “Hay una forma de sentir en rioplatense que solo se logra en lengua nuestra (…)”.

       Desacralizando a la figura de Carlos Gardel contando anécdotas que lo ligan en su juventud al delito, Dubin abre un recorrido de autores que han pensado en lunfardo el mundo y su relación con él. Yacaré (Felipe Fernández), Dante Linyera y Carlos De la Púa; Cátulo Castillo, Evaristo Carriego y Raúl Gonzalez Tuñón; Alcides Gandolfi Herrero; Enrique Santos Discépolo… A partir de sus obras estos autores se definen a sí mismos y definen también al otro que los excluye, vanagloriándose de esa exclusión: celebran que el ”español”, el “erudito”, no comprenda el lunfardo, al que proponen como un espacio de identidad al que, también, se defiende con el cuerpo.

       En su mirada sobre el lunfardo, o sobre la sociedad en la que el enfrentamiento de clases lo crea y lo desprecia, el ensayo corre sus límites para pensar esa oposición en momentos más cercanos, haciendo foco otra vez en la cumbia y el rap.

       Hasta sacarle Carhué al huinca es el título del tercer ensayo. La parábola arranca con la “Conquista del desierto”, pasa por los asesinatos a los caudillos, los bombardeos en Plaza de Mayo, y termina en los crímenes de Maximiliano Kosteki y Darío Santillan. El mismo odio, la misma mirada sobre el otro: la de los oligarcas del S.XIX y la del de los del S.XX (El diario La Nación).

       En este trabajo Dubin pone en el centro del análisis al cacique Cafulcurá y lo que significó su extenso liderazgo para los dueños del poder. Muestra además la desigualdad de las luchas: todos los pueblos originarios perdieron sus tierras, que se repartieron entre 391 familias de la oligarquía; sus líderes terminaron siendo objeto de observación científica o turística en las vitrinas de los museos. La lucha del indio se hace extensiva, propone el ensayo, a todos los desclasados, marginados, excluidos social y económicamente en Argentina.

       El final de la serie: El último día sin Colón. La historia de la indiada pensando el 11 de octubre de 1492 como el último día de su libertad. A partir de allí, la historia fue un devenir de métodos tratando de doblegar al otro, sea este otro indio, gaucho, villero o negro cabeza. Desde la fundación de Buenos Aires y la configuración gringa del indio antropófago hasta el kirchnerismo, dándole voz al oprimido desde la literatura de Oswald de Andrade.

       Los ensayos de Parte de guerra forman parte de la obra de un autor que, desde distintos géneros, ha mostrado el enfrentamiento de clases en Latinoamérica. ¿Quién podrá hablar mejor sobre la negritud que el poeta creador de Basta de negros (La razón de mi Lima, Pixel, 2009)? ¿Quién dibujará mejor la geografía de las clases sociales que el autor de Santa Fe esquina Cerrito (Bardo. Pixel. 2011)?

       La polémica estaba instalada, desde los textos que Dubin releva en su libro y también desde otros. Parte de guerra la recoge, le da forma, se para frente a ella y la promulga. Es un ensayo en el que la mirada a la literatura, a la historia, a la sociología, se conjuga en un manifiesto que pretende decir quiénes somos, de dónde venimos y desde dónde habría que intervenir para quebrar el curso de lo que supone que seremos de persistir en la negación del origen del pueblo americano, de insistir con que el éxito de los nuestros  se funda en la eliminación del chiripá.

 

(Actualización mayo - junio 2016/ BazarAmericano)

 

 




9 de julio 5769 - Mar del Plata - Buenos Aires
ISSN 2314-1646