septiembre-octubre 2017, AÑO XI, Nº 63

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Una epistemología de la revolución
El asalto al cielo, de Roberto Jacoby, Buenos Aires, Mansalva, 2014.

El archivo descubre lazos. Los inventa y los encuentra, pero sobre todo escucha las insistencias inadvertidas de una obra. Para un artista como Roberto Jacoby cuyo trabajo proliferó en una enormísima variedad de formas –desde letras de rock, hasta instalaciones, proyectos colectivos autogestivos, conferencias conceptuales, experimentaciones microsociales-, y en una amplia franja de décadas (desde 1960 hasta hoy), la tarea del archivo resulta fundamental. “La franca dispersión de ámbitos, intereses, formatos y referencias teóricas que parece un rasgo constitutivo de Roberto Jacoby”, -decía Ana Longoni en el prólogo a El deseo nace del derrumbe, aquel volumen que ordenó y reunió el vértigo de esa obra en el año 2011-, “evidencia todo lo contrario: la insistencia de un conjunto de [...] ideas-fuerza que emergen, toman consistencia, se reformulan, cambian de forma, se vuelven más precisas, se abandonan”. En ese conjunto de ideas-fuerza (o “conceptos fetiche”, como él mismo los nombra) Longoni menciona el mensaje al Di Tella en 1968, cuya consigna sostenía que el futuro del arte se sostendría en la creación de nuevas formas de vida. “Desde entonces, ha sido perseverante en proponerlos [proponer dichos conceptos-fetiche] (en algunos casos, en base a reelaboraciones de los aportes de otros) y en llevarlos al plano de la experiencia”.

Una de esas insistencias puede hallarse, con sus singularidades, en El asalto al cielo, el libro publicado por Mansalva en 2014; el cual permanecía inédito, circulando sólo como bibliografía obligatoria de la cátedra de “Sociología de la guerra” en la carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires.

Persistiendo en indagar cuáles son los medios para transformar la vida y las sociedades, Jacoby encuentra el valor de la transmisión y de la puesta en circulación del conocimiento revolucionario, la inquietud genealógica del saber hacer la revolución y las tradiciones de rebeldía. La posibilidad de pensar un eslabonamiento en la construcción de experiencia de estas apuestas mostraba en la historia la necesidad de una articulación con la teoría, para la generación del poder en manos de las clases oprimidas.

¿Cómo formular una epistemología de la revuelta? ¿Cómo se produce el conocimiento en los procesos de lucha de clases? Comentando cuidadosamente a Lenin, a Marx, a Clausewitz, Jacoby estudia el pasaje de la historia de las primeras rebeliones proletarias a la revolución de 1917. Puntualmente, la Comuna de París de 1871, su fracaso, su recuperación posterior por la teoría leninista y el análisis del uso de las lecciones que esa derrota dejó como estrategia para la revolución bolchevique. Haciendo eje en los escritos de Lenin (La guerra y la socialdemocracia en Rusia o Las enseñanzas de la Comuna entre varios otros), Jacoby desarrolla la hipótesis de que la guerra imperialista entre los países se transformará en guerra civil, como acceso de las clases oprimidas al saber revolucionario y al armamento, frente al debilitamiento de las burguesías dominantes. “Un ejército revolucionario nacería desde el interior de la crisis del ejército imperialista”. La revolución, imprevisible, de 1917 fue posible, así, “contra todos los vaticinios eruditos”. Pero es más que el vaticinio: “Toda experiencia es construida a través de un proceso teórico-práctico”, dice Jacoby. “Para que el fenómeno comunero se convirtiera en una experiencia fue necesaria cierta desagregación de sus elementos y una selección de esos aspectos por medio de instrumentos teóricos adquiridos, el intento de articularlos en un modelo configurado a partir de la teoría preexistente y el descubrimiento de cierta desacomodación o nivel de incongruencia entre los hechos observados y el esquema teórico. Por último, se produjo una reestructuración de la teoría”. Hay un movimiento incesante de constitución de los conceptos, así como del objeto que ellos definen, “al ritmo de la lucha de clases”. La revolución necesita poner en funcionamiento una máquina comunicativa, simplificando conceptos y divulgándolos, para que “el modelo de la realidad, convertido en estrategia, se materialice como revolución real”.

De este modo, las ideas de Jacoby sobre el modelo revolucionario funcionan en un marco histórico y sociológico, pero también en el artístico-filosófico, si se vuelve a pensar en los conceptualismos latinoamericanos menos como formulaciones circunscriptas únicamente a lo intelectual o lo estético, sino como dispositivos destinados a intervenir informacionalmente en la realidad, a comprometer a los medios masivos de comunicación de masas. La revolución es un saber hacer que debe sostenerse en una revolución de la información y el conocimiento. “Una teoría reordenada, más compleja, más articulada, da acceso a realidades más amplias: el campo de las relaciones de fuerza ya no se concibe limitado al proceso de realización de la fuerza, sino que se extiende al de su formación. Se toman en cuenta procesos más sutiles como el del aprendizaje de las masas y de los cuadros”, sostiene.

Jacoby comenzó su investigación en el marco del Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales de Buenos Aires (CICSO) en 1975. De alguna manera, la pregunta respecto de los obstáculos que emergieron en la Comuna acompañaba, a su vez, a un momento crítico del movimiento revolucionario en Argentina, durante la radicalización política que signó a los años sesenta y setenta.

Cada vez que lo leemos, que lo escuchamos o que lo vemos a Jacoby, nos hacemos la misma pregunta. ¿Venía del futuro su obra? Jacoby fue la figura que visibilizó y articuló las formas de producción artística basadas en las tecnologías de la amistad y la socialidad, estrategias para la transformación de la vida en común. Pero es importante que la fascinación que su futuridad nos produce nos permita ver además la persistencia de un trabajo intelectual, en torno de categorías sociológicas y procesos históricos, que profundiza de manera crítica justamente en esos puentes entre la teoría y la práctica, entre la revolución y el saber o en lo que habilita la sociedad de información. El asalto al cielo propicia la oportunidad de esa lectura, en un pliegue: el estudio en detalle de textos del marxismo clásico.

 

 

(Actualización noviembre - diciembre 2015 / febrero 2016)




9 de julio 5769 - Mar del Plata - Buenos Aires
ISSN 2314-1646