diciembre-enero 2023, AÑO 22, Nº 90

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Editora

Ana Porrúa

Consejo editor

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Columnistas

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Osvaldo Aguirre
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Cristian De Nápoli
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Colaboran en este número

Osvaldo Aguirre
/  Carlos Ríos

Ana Porrúa
/  Carlos Battilana

Adriana Kogan
/  Ulises Cremonte

Antonio Carlos Santos
/  Julio Schvartzman

Javier Eduardo Martínez Ramacciotti
/  Fermín A. Rodríguez

Julieta Novelli
/  María Eugenia López

Felipe Hourcade
/  Carolina Zúñiga Curaz

Juan Bautista Ritvo

Curador de Galerías

Daniel García

Diseño

Galería de: Bettina Bauer

Nació en Buenos Aires en 1971, Formada en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”. De los estudios no formales que realizó considera al taller del pintor José Eidelman crucial en su formación como pintora.

Forma parte del colectivo de Arte La Gran Paternal, barrio en el que vive y donde tiene su taller. Es Docente de Arte en nivel medio y en la Universidad Nacional del Arte U.N.A.

Realizó ilustraciones para productora televisiva y Proyectos del Foro de Ilustradores Argentinos.

Ha participado en exposiciones individuales en la galería Forma, en la Sociedad Hebraica Argentina, en la Sala Caras y Caretas y en la Sociedad Central de Arquitectos, entre otras, y en exposiciones colectivas, en el Centro Cultural Recoleta, en la Asociación Estimulo de Bellas Artes, en diversos Salones del ámbito Nacional, donde ha sido seleccionada, obteniendo menciones y premios en algunos de ellos.

En 2016 el pintor Daniel Santoro la convocó junto a los artistas Cinthia Rched y Juan Rubí, para integrar Real 3, muestra de su curaduría, en la Biblioteca del Congreso.

Entre las últimas muestras que realiza están, en 2017, una individual en la Galería Alejandro Bustillo, del Banco de la Nación Argentina sede central y una colectiva en la legislatura en 2019.


Sin dudas Bettina Bauer es una pintora realista. Si el término en su acepción común: representar fielmente la realidad, sin idealizarla. Sus motivos son reconocibles, simples, familiares. Pero también se puede decir que es realista en un sentido que, en cierta forma, se contrapone a ese, porque Bauer presenta la realidad de la propia pintura, colocando su materialidad en primer plano. Sus obras son así un conjunto de manchas, gruesas pinceladas, grumos e impastos en los que, a pesar de todo, reconocemos la representación de una realidad exterior. Una realidad verosímil.

Giorgio Vasari diferenciaba las obras del joven Tiziano, “realizadas con cierta finura y una diligencia increíble, para ser vistas de cerca y de lejos” de las pinturas de madurez, en las que Tiziano comenzó a utilizar una pincelada más suelta y expresiva y a terminar el cuadro con los dedos. “Realizadas a golpes de pincel y a base de manchas, no pueden verse de cerca, pero de lejos parecen perfectas” escribe Vasari: “Che da presso non si possono vedere”.

Esos “golpes de pincel” y esas “manchas” eran el modo de Tiziano de acercarse más a lo real, de alejarse de la representación detallada y meticulosa que reflejara el mundo exterior “como un espejo”, aspiración del primer Renacimiento, para dar una mayor sensación de realidad a sus pinturas, como un Frenhofer avant la lettre, reflejando una nueva forma de mirar. “Yo no veo aquí más que colores confusamente mezclados dentro de una multitud de líneas extrañas que forman un muro de pintura”, le hace decir Balzac a Poussin frente al último cuadro de Frenhofer, en La obra maestra desconocida. Ese “no poder ver” la obra de cerca, ese “muro de pintura” reflejan la pérdida de transparencia del medio, el quiebre de la ilusión de no estar viendo una pintura, sino aquello que la pintura representaba, y así, tener que reconocer su opacidad, su materialidad. Ese “muro” que de pronto se alza, esa irrupción de lo real que “no nos deja ver” lo representado, ese “caos de colores, de tonos, de matices indecisos, especie de niebla informe” (Balzac), esas manchas, esas pinceladas, esas marcas, pueden, mediante una suerte de cambio de enfoque. ser apreciadas por sí mismas y no necesariamente como un medio eficaz para la representación. Podemos encontrar en la opacidad del signo, como sucede con la caligrafía oriental, belleza, gracia y sentimiento.

Sucede como con esas figuras ambiguas, dobles, la joven-anciana, o el conejo-pato que menciona Wittgenstein en la segunda parte de sus investigaciones filosóficas, en las que, alternativamente puedo ver una u otra de las figuras. Vemos, en una constante oscilación, lo representado, pero también la pintura en sí misma, sus gestos, sus marcas, la cremosidad del óleo, el brillo del acrílico, las transparencias de la acuarela.

Con esos trazos expresivos, con esas manchas, Bauer pinta familias. Incluso cuando pinta personas solas, estas están en situaciones familiares, sociales. Compone también familias de obras de arte, y de objetos -curiosas familias de objetos, pero seguramente no más extrañas que las humanas. Pinta genealogías, tradiciones. No casualmente una de sus pinturas se titula como el suplemente de un periódico representado en ella: Mecanismo de la herencia.

La opacidad de la pintura amalgama y cohesiona esas familias representadas. Aire, agua, personas, objetos y obras de arte, todo está hecho de una misma materia, pastosa, fluída, vibrante, casi tallada a golpes de pincel, fijada en un momento azaroso de su transformación constante.




El asadito, óleo sobre papel, 45 x 60 cm
El festejo, óleo s papel, 18 x 14 cm
Cataratas, óleo s papel, 26 x 40 cm
El fondito, óleo sobre papel, 47 x 36 cm
Holidays 2, acrílico sobre papel, 23 x 28 cm
Holidays 3, acrílico sobre papel, 22 x 27 cm
Holidays 4, óleo sobre papel, 27 x 38 cm
Niño en la arena, acrílico s papel, 21 x 27 cm
Tres fronteras Hotel, óleo sobre papel, 34x 43cm.
Vueltita, acrílico sobre papel, 27x32 cm
Din don dan, óleo s papel, 20 x 25 cm
Padre e hijo, tinta zumi sobre papel, 12 x16 cm
Selfi, acuarela sobre papel, 26 x 21 cm
Jueguito, acrílico sobre papel, 30 x 22 cm
Muñecas, óleo sobre papel, 47x40 cm
Campesinos y globito, óleo sobre papel, 41 x 32
Serie Museo de Ciencias Naturales. Vitrina chimpancés, óleo sobre papel, 21 x 31 cm
Naturaleza con Watteau, óleo sobre tela, 50 x 40 cm
Naturaleza con 3 cuerpos, óleo sobre papel, 40 x 50 cm
Flores con Pinocho y caballito, óleo sobre tela, 40 x 50 cm
Mecanismo de la Herencia, óleo s papel, 33 x 40 cm
Naturaleza con Rubens, óleo s papel, 39 x 36 cm
Naturaleza con Rubens y chipacera, acuarela sobre papel
Naturaleza con Rodin y potus, tinta zumi sobre papel, 19 x 18 cm
Naturaleza muerta con Picasso, óleo sobre papel, 27 x 20 cm
Retrato de Angélica, óleo sobre papel, 25 x 30 cm
Rincón familiar, óleo s papel, 36 x 30 cm

9 de julio 5769 - Mar del Plata - Buenos Aires
ISSN 2314-1646