marzo-abril 2017, AÑO XI, Nº 60

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Martín Armada
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Claudio Dobal

Curador de Galerías

Daniel García

Diseño

Federico Leguizamón

Salgo a caminar
Para ver y leer

-Federico.

- …

-Federico.

- …

-Federico.

- …

-Federico.

- …

- Mirá.

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Todavía existe la esclavitud, acá, en estos países del norte, no solo en los talleres de H&M –allá en Bangladesh pero comandados desde un poco más al norte– la ropa barata que homogeniza a los jóvenes modernos-hípsters o como sea que se nombren; idealización para los que siguen la estética propagada por los medios hoy, sino también en las parejas que se forman entre viejos hombres daneses solitarios que viajan a Tailandia, por ejemplo, y traen compañeras que los pueden ayudar con los mandados, compañeras que vienen por propia elección y que viven en el pueblo como estrategia económica para ellas, teniendo que adaptarse y cumplir la leyes danesas que pueden ahuyentar a cualquier persona sensible. 

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Un día abro los ojos y veo un drone, una mosca con luces, no sé qué era, no estoy seguro, quizá nunca sabré qué hacía en este patio, si estaba cerca, si era una alucinación, una exageración de la realidad.

Otro día escucho pájaros, son varios los que se manifiestan, diálogos, gritos, la ciudad pasa, autos, camiones y colectivos, el sol se asoma.

Las aves se agitan, se ponen locas, parece un plato volador gigante sobre el lugar pero es un helicóptero militar. Acá están preparados, imagino, en Dinamarca hay dinero para invertir en armas y etcéteras, como hay dinero para arreglar calles, construirlas, volverlas a romper porque se olvidaron de poner una lucecita, una maceta o un árbol, adaptar la ciudad a las exigencias de los tiempos sin desaparecer su pasado.

Y entonces surge la pregunta: ¿Cómo funciona el sistema económico donde un estudiante paga el 38 % en impuestos, plata que recibe como préstamo del estado, y otros profesionales hasta el 60 %, posicionando al pequeño país como uno de los más estables económicamente, en un estado de bienestar también digno del más cruel análisis sobre el poder? Ya lo veremos… el país es chico y si todos se consideran hermanos el control social funciona mejor. ¿Por qué sacar ventajas sabiendo que vas a arruinar a los otros? Hay manzanas podridas pero son pocas y fáciles de identificar o trabajan a un nivel tan magno... También hay un sistema socialdemócrata con más de cien años.

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En las universidades, y de pasada porque no estudio, no vi militancia política de cartelones. Ese espíritu, esos chicos, sospecho, estarían volcando su energía como voluntarios que trabajan en diferentes espacios culturales, ayudando gente, mentando proyectos propios, sociales o en esos grandes festivales humanitarios del donamos plata a África. Lavado de dinero rojo, le dicen y se sospecha, se conoce, pues ¿de dónde aparece tanto dinero para exponer a un – x con talento?

La teoría socialista y aledaña estaría superada con la correcta propia práctica de país, por ejemplo, me parece, no sé. Igual, los pibes más comprometidos se quejarían de la falta de compromiso político del resto (maratones con gente con gorras de Mc-Donald’s, el provinciano más cabeza, la mayoría habitual) y el desconocimiento de esas teorías, escucho, me parece, digo, no sé.

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Caminando siento la ciudad correr como en una cinta analógica marcada por puntos. Con el contacto del pie en el piso se adquiere mejor el lugar. Sin zapatillas seguro mejor, incluso más seguridad indica. Salir a caminar acá es una contradicción pues el poblado es popular porque la mayoría utiliza la bicicleta como medio de movilidad. La ciudad es pequeña, plana y fría, así que en bicicleta uno casi nunca transpira. Desde chiquitos se acostumbran a la oscuridad del invierno, la bicicleta y el frío. Bicicletas, la armonía del circulo y el triángulo pitagórico, como leí en la novela de Samuel Schkolnik, tiradas por acá, rodando por allá, bicicletas con diseños locos, elegantes, vikings en bicicletas estresados como colectiveros en calle porteña cortada, pedaleando en este clima, con el tiempo suficiente como para pensar y pensar y si aparece un auto que no te respeta como ciclista es porque no sabe lo que es pedalear en el frio, el viento y la nieve, no se puso en tu lugar, y esa costumbre va apareciendo lentamente.  

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Cuando veo algunos productos culturales norteamericanos más claro veo la evolución de lo que se denomina Pensamiento Latinoamericano (política actual de Bolivia, influencia del pensamiento indígena, poesía argentina actual, entre otros), eso relacionado a la identidad madura que hace que no importe mucho lo que pasa afuera y en donde cada vez se pone mejor lo que pasa adentro, pensado por todo el continente como algo propio, un secreto que vino con la tierra que puede ser percibido de norte a sur, de este a oeste, unidos en lengua y razas, apenas diferenciados, iguales, nuevos y frescos, diferentes.

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“Adiós muchachos compañeros de mi vida”, canta Williams S. Burroughs. Varias veces estuvo por acá. Ya en los años 40 venía a visitar amigos. El parque de diversiones Tivoli, le sirve para escenas de La Máquina Blanda, y en El Almuerzo desnudo también aparecen los policías de Malmo, el pueblo sueco fronterizo a Copenhague.

Por aquella época, según dice en sus cartas, en Dinamarca estaría el público ideal para sus proyectos. “Los obreros en la calle escuchan música clásica”. Viaja al norte para ver la luz, tal vez la luz de Skagen, allá, más al norte, una luz que investigaron varios pintores de la zona en el siglo XIX.

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En los primeros ocho meses del año 2014, 3.425 personas recibieron asilo en Dinamarca.

Derecha inhumana.

¿Te gusta el mundo moderno?

Incomprendido en mi ciudad, me persiguen y afirman, cortarán mi cabeza como si fuera una cabrita. A ellos no les importa, soy su víctima, son humanos que quieren violencia y en este momento de la historia matar a los paisanos diferentes a ellos, iguales. Entonces escapo del lugar. En el camino muchos otros iguales a mí quedan en el medio del Mediterráneo, en el alambrado de frontera, en las cárceles y a disposición de las instituciones del lugar. Escapan los que pueden, los que económicamente pueden. Yo llegué lejos, estoy en Dinamarca, pero apenas llegué, disculpe, dijeron, fui encerrado en una habitación plateada y de ahí trasladado a un campo para refugiados en donde ya estoy hace 4 años esperando todos los días alguna solución para mi caso, bajo un sistema institucional del cual no hay escapatoria.

Me dicen el diferente, me dicen el perseguido, siempre hay uno a lo largo de la historia. En los setentas fueron los latinos. Ahora, nosotros.

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Se puso de moda el burka, la usan hombres y mujeres, ofertas especiales, todos y todas vamos cubiertos. Los más humanos deseos sexuales, de amor, pasión y cotidianidad, acá, abajo. Se acabó el estilo del siglo XX. No sabemos que hay abajo, qué piel, qué ganas, qué. Esa es la moda: todos y todas usamos burka.

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Yasha Hassan nació en 1995. Su primer libro de poesía Yasha Hassan, publicado en 2013, es el libro más vendido en la historia de Dinamarca. En sus poemas cuenta su historia, su niñez, sus orígenes en un barrio de la provincia de Arhus. El fenómeno lo transforma en estrella y la polémica está centrada en la libertad de expresión, la voz de los refugiados, los nuevos habitantes e inmigrantes que también conforman y dinamizan a la sociedad danesa y, sobretodo, las amenazas que Yasha ha recibido por parte de los sectores más conservadores del Islam. Yasha aparece en televisión, gana importantes premios, se viste de traje y camisa y es una de las voces que puede poner sobre la mesa los conflictos que se intuyen en esta sociedad, más allá del problema habitual de ser un humano, de tener todos los meses dinero del estado, tiempo para uno solo y soportar la existencia en el frío.

Lo que colocaría a este país en un lugar digno de nuevo, esa dignidad que lo hace famoso por acciones como deportar desde el gobierno danés a los judíos durante la ocupación alemana en 1943, sería que en este caso el poeta tiene voz y su palabra es reconocida por un público, medios, intelectuales, etcétera, sobre todo en algo tan decisivo como la identidad de este pueblo con la llegada de los refugiados políticos.

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Estamos en una bodega, el bar habitual con sus parroquianos. Locos que hablan solos, punks, trabajadores que pasan a tomar su “cerveza de final del trabajo”, alcohólicos anónimos y conocidos con la ironía del que no sale.

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Provincianos con ego, dice un grafiti.

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En todas las calles quemando el frío. 

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Algunos se vienen a Europa y son capases de perder su lengua por el dinero y el reconocimiento (pienso en escritores, literatos). O como también dicen, estudios de investigación de tres meses. La serpiente de la historia avanzando calma dice que para qué, si lo verdadero está en el origen. Dice George Steiner: “los árboles tienen raíces, las personas tienen piernas para marcharse después de haber dicho "`No´ en conciencia”.

Si las raíces fueron cortadas durante el siglo pasado tal vez en ese sentido la historia de otro vuelco again.

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Ahora entiendo la Navidad, con este frío y la depresión, un mimo diario (adviento), un regalo a fin de mes, la justifica. También la barba. Cual carnaval andino, esa tradición de fiesta loca acá se da en las reuniones de trabajo de fin de año, ahí entre cervezas se pierden lxs pastorsitxs, punay.

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Los policías pueden ser como en Tucumán o Colombia, iguales en todos lados. Y las sirenas se escuchan habitualmente. Las escuché el primer día del verano en donde la gente de la alegría, literalmente, se quemaba por el sol y la luz.

Aunque no vi azules gordos empanaderos vi más bien fisiculturistas incorruptibles.

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La distancia permite libertad. La cercanía parecería acortar la percepción.

Nuestra generación no merece vivir en una cultura diferente y la experiencia de un pueblo sirve para no repetirla, mas el hombre tropieza en la misma piedra, habitualmente. No merece exiliarse uno, incluso a pesar de las crisis económicas, si las hubiere, eventualmente, pero claro que si van por tu vida...

Hasta la voz cambia en la distancia. ¿Nostalgia?, los seres profundos de la tierra te ayudan a cantar diferente. Rasposa la voz de la distancia, Gardel. Todos los artistas lo probaron. Todos los humanos posibles. Así es la vida, viven, vivir.

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Arte y política o arte y compromiso humanitario, hacia los otros, los necesitados, ayudando como acción. ¿Moda, realidad?, no lo sabemos…

Dan ganas de llorar cuando pensamos en los refugiados políticos que llegan a Europa. La casa cultural Trampoline Hus, por ejemplo, fue pensada por una pareja de artistas visuales. Su función es la de dar un espacio recreativo a los asilados políticos, en donde ángeles hermosos esperan consolarte, oh, exiliado. En la página web mapsforcopenhagen.com, producto del libro con el mismo nombre, se puede ver el trabajo curatorial que relaciona arte y política de forma útil. Las curadoras seleccionan a un grupo de artistas que trabajan con los refugiados de la casa para realizar un mapa que indique los puntos en donde se pueden conseguir productos, lugares o espacios verdes en donde puedan seguir desarrollando dignamente su vida: si la ciudad se cierra por tradición escandinava en donde solo las ventanas son amplias y se puede ver la decoración de revistas en casi todas las casas, si la ciudad se cierra por el frío, la lengua y la tradición de la raza, proyectos como Trampoline Hus, la revista Vis a Vis, o Maps for Copenhagen, sirven como una mano para introducirse en la vida de la ciudad.

El perfil de arte por el arte, “mucha gente solo haciendo flores y decoración”, me dice un artista visual danés, va cambiando. Las cosas giran hacia algo necesario y político, político como acción humanitaria. Si lo pensamos en Argentina en donde dictadura y menemismo llenaron de caca la cabeza de muchos; resistencia, identidad y cambio social se vuelven ahora como un paso a seguir, venciendo otra vez el miedo al pensamiento crítico, de la mano, si te preocupa, de una estética acorde a los tiempos que corren.

Todo artista vive ese camino. Podemos pensar dos casos más.

Jakob Ejersbo. Cia Rinne.

Jakob Ejersbo nació en 1968, en Aalborg, al norte de Dinamarca. Vivió varios años en África. Escribió Nordkraft, novela tipo Trainspotting que fue llevada al cine, y la Trilogía Africana que se consigue en español: Exilio (“… La relación que se tiene con el servicio es igual que la que se tiene con un perro, estos dependen de sus amos y lo saben. El perro se porta bien con la familia porque así le darán de comer. Y algunos amos incluso temen a sus propias mascotas. Creen que podrían morderles…”), Revolución y Libertad. Las tensiones blanco-negro, dinero-pobreza, norte-sur, evidentes en la sociedad escandinava y sospechadas desde la distancia, se aclaran gracias a estas narraciones. Ejersbo, como mito, héroe juvenil, murió a los 40 años, en 2008, de cáncer.

Cia Rinne nació en 1973, vivió entre Finlandia, Suecia y Alemania. En la actualidad reside en Berlín. Ha escrito Notes for soloisist, Zaroum, entre otros. Libros visuales que conglomeran un lenguaje universal, posibles para todos, armonía entre palabra, voz, imagen, nomadismo y lengua, todas posibilidades ofrecidas y estudiadas por Cia. En internet se puede escuchar y ver su trabajo, entrevistas, y en esta página fragmentos de su libro Zaroum. Cia Rinne tiene uno de los proyectos literarios más interesantes de la actualidad. 

En una feria en Vestport, sin dinero ni opciones, una gitana me ofrece un anillo por lo que tenga mas tengo menos que muchos.  

Roma Journeys es otro trabajo que en la actualidad sigue girando por diferentes museos y galerías. Cia Rinne y su pareja, el fotógrafo danés Joakin Elskildsen, durante seis años viajaron por Grecia, Rumania, India, Rusia, Hungría, Francia y Finlandia, tomando fotografías, notas y audios sobre las comunidades gitanas en estos países.

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Algo solo digo como dicen, el camino es pa’ el que viene y pa’ el que va. Tomo una pausa y vuelvo en mí.

 

 

(Actualización marzo - abril 2015/ BazarAmericano)

 




9 de julio 5769 - Mar del Plata - Buenos Aires
ISSN 2314-1646